miércoles 21 de octubre de 2009

Recuerdame...


Recuérdame así, todavía enamorada de ti.

Recuerda la luz de mis ojos brillando cada vez que te miro,

cuando el reflejo de tus ojos oscuros llenan de mariposas mi interior.

Recuerda mi sonrisa franca que destella suspiros

cuando tu risa colma mi corazón de felicidad.

Recuérdame al sentir el aroma de las sabanas delatoras

de nuestros cuerpos desnudos.

Recuérdame, amándote, yaciendo anudados,

en tiernos abrazos ensamblados, como el puzzle que forman

el amor, los besos, las risas, las miradas, los abrazos,

y esas lágrimas que también,

provocas de vez en cuando.

domingo 16 de agosto de 2009

Foto en Blanco y Negro


"Me gustan las fotos de toda la vida, en papel, guardaditas en su álbum, y recrearme mirándolas, recordando viajes que hice, encuentros, momentos dispersos a lo largo de mi vida."
Me gusta ver tu sonrisa en aquella vieja foto en blanco y negro, recuerdas?
Aquella en la playa, de hace tantos años que ya ni se distinguen los granos de arena de las olas del mar....
Pienso en aquel día como si fuera hoy, aunque hayan pasado ya tantos y tantos años.
La ilusión reflejada en tus pupilas cuando contemplabas las olas, esa boca ancha dibujando una mueca infantil cuando la espuma rozaba las puntas de nuestros pies desnudos abandonados en la orilla.
Paseamos despacio, recorriendo la playa una y otra vez, el tibio sol de otoño calentando mi corazón y tu alma.

martes 19 de mayo de 2009

Lo que Necesito de Ti


No sabes cómo necesito tu voz;
necesito tus miradas
aquellas palabras que siempre me llenaban,
necesito tu paz interior;
necesito la luz de tus labios
! Ya no puedo... seguir así !
...Ya... No puedo
mi mente no quiere pensar
no puede pensar nada más que en ti.

Necesito la flor de tus manos
aquella paciencia de todos tus actos
con aquella justicia que me inspiras
para lo que siempre fue mi espina
mi fuente de vida se ha secado
con la fuerza del olvido...
me estoy quemando;
aquello que necesito ya lo he encontrado
pero aún !Te sigo extrañando!



(Mario Benedetti, que grande fuiste!)

domingo 3 de mayo de 2009

Luz de Luna


Sintió que las estrellas la miraban y levantó la vista hacia el cielo.

La luna aumentó por un segundo su brillo y le sonrió...

Lentamente se quitó la ropa, dobló cada prenda y con cuidado las depositó sobre la hierba húmeda.

Desnuda, comenzó a bailar la melodía que brotaba de cada gota de sangre que a través de sus lágrimas expulsaba su corazón.

Bailó y bailó hasta que se marchitó, como una rosa púrpura que con la nostalgia ha perdido su viveza y su lustre, mientras el cielo llora una lluvia de estrellas acompañándola en su dolor.


Un cuerpo blanco como la luz tenue de la luna, inerte, destaca en el césped del parque.


Martin acaba su turno en la fábrica, y cansado tras la dura noche de trabajo, decide acortar el camino a casa cruzando por el solitario parque.

Hechizado por la blancura de la figura que yace en el césped, iluminado por unas estrellas extrañamente refulgentes, se desvía de su camino habitual y se sienta junto a la chica.

Parece dormida y es tan frágil... Una tristeza honda lo embarga.

La toma de la fría mano y tras comprobar que ya no late vida en sus muñecas, suspira...

Dulcemente, le cierra los ojos y le susurra al oído.

- "Ya no tengas miedo, no sufras más, muchacha. Yo contaré tu historia"

Acaricia su mejilla, y cree ver como una leve sonrisa adorna la cara de la chica.

Sin soltarla de la mano, saca el móvil y marca el número de emergencias.

Enciende un cigarro y se dispone a esperar...

viernes 24 de abril de 2009

El pezón izquierdo

Dicen que si estimulas correctamente y durante un tiempo el pezón de una mujer, puedes llevarla al orgasmo con sólo esa caricia. Y él sabía muy bien como tocar esa parte sensible de mi cuerpo. Sabía tocar esa, y también otras...

Aquel día le tocaba el turno a mi pezón izquierdo. Había decidido experimentar y jugar con él como si no existiera el tiempo, ni ninguna otra parte de mi cuerpo, a excepción de la boca.
Todo comenzó con leves besos y roces de lengua sobre mis labios, que de alguna forma preludiaban la suave intensidad del encuentro.
Sin prisa ni pausa su lengua iba abriendo camino en mi boca, buscando la mía, lamiendo su punta, al tiempo que suaves mordiscos henchían mis labios ya carnosos por naturaleza. El calor y la humedad de aquella lengua me humedecía y acaloraba preparandome para aquello que presentía se avecinaba.

Fue entonces, tras minutos interminables de besos y caricias, cuando sentí sus dedos pidiendo paso a través de los botones de mi blusa para poder alcanzar mi seno izquierdo, cuyo pezón ya se erguía expectante ante el próximo embate de aquella mano aventurera. Sentí sus dedos sobre la tela del fino sujetador acariciar los alrededores, acercando y cercando la aureola que se encogía ya, oscureciendo levemente su color rosado, invitando así a sobresalir más todavía al ya sensible pezón.

Levantó la parte de la tela que le molestaba en su exploración, y ayudandose de la otra mano desabrochó los botones suficientes de la camisa para poder trabajar con la máxima comodidad. Se humedeció la punta de los dedos pulgar e índice introduciendolos sensualmente en mi boca, y con ellos calientes y mojados se dedico a hacer girar el pezón como si de una pequeña ruleta se tratara, observando el comportamiento de mi cuerpo con los ojos de un niño sorprendido ante la visión de algo nuevo y apasionante.

Ante el movimiento de sus dedos comencé a sentir un calor extraño que salía de mi estómago y se expandía en circulos por los alrededores del vientre, acompañado de una punzada de placer que recorría mi muslo izquierdo a lo largo, y se intensificaba cada vez que aquellos dedos traidores presionaban o cambiaba el ritmo de su acompasado movimiento. Cuando notaba que la humedad iba desapareciendo, volvía a pasar sus dedos por mi boca y yo gustosa los regaba de saliva para no dejar de sentir aquello que me estaba volviendo loca por momentos.

Cuando su boca alcanzó el ya hipersensible pezón, y esa lengua traviesa comenzó a reproducir el movimiento que antes comenzaron sus dedos, el calor de mi vientre se fundió con el placer intenso dentro de mi muslo, convergiendo ambos en mi sexo de una manera brutal, dejándome por un instante suspendida en el tiempo seguro de sus brazos, y un gemido escapó de mi boca, acompañado de un ronco susurro que suplicaba que no parara, que siguiera aquella caricia tal y como era, ni más fuerte, ni mas suave, ni más rápida ni lenta... Aquel vaivén de lengua constante me estaba transportando a la más dulce de las locuras. El calor y placer seguían en aumento, concentrado ahora entre mis muslos, sentía como la humedad me embargaba y escapaba de mi cuerpo, mojando la poca ropa que cubría mi sexo.

De repente, un pequeño mordisco me quitó el aliento... y de nuevo la lengua siguió su recorrido. Y cuando ya mi pulso se aceleraba, y sentí el pálpito en mi vientre, otro mordisco hizo que no pudiera contener el grito... Ya no podía más, la lengua, los dedos, los mordiscos se unieron en mi seno, me dejé llevar y mi sexo empezó a palpitar al ritmo de un orgasmo intenso que acompañé de suspiros, gemidos y espasmos que morían conmigo apoyada en su cuerpo....

Se rompió lo bonito


Se arrebuja entre las sabanas y trata de dejar la mente en blanco.
Se ha cansado de pensar, se ha cansado de llorar al recordar cada detalle de esa mirada desdeñosa, de las frias palabras que salían de esa boca que no hacía mucho la besaba, sin esperarlo ni terminarlo de creer.
No pienses, se dice, pero es inutil.
Revisa los ultimos acontecimientos en su mente vez tras vez, intentando ver el fallo, intentando saber donde se rompió lo bonito.
Intentado saber donde quedaron las promesas y los sueños.
Intentando recomponer los pedazos que quedaron tras la decepción.
Las palabras que nunca tendrá la oportunidad de pronunciar se agolpan en su cabeza y le secan la garganta, provocando unas lágrimas que no por inesperadas resultan menos amargas.
Esa inquietud que se ha instalado en el estómago le acompaña cada hora, cada minuto solitario y le recuerda que todavía sigue esperando...

lunes 16 de marzo de 2009

Me dejas....



Me dejas,
y no entiendo nada.
Me dices adiós
y escucho el palpitar
de mi pulso acelerado
sin saber, sin sentir...

Me duele en el alma
ese reproche velado
en tu voz ahogada,
esa mirada serena
de tus ojos esquivos,
hieren como puñales
mi corazón marchito.

Quise explicarte,
quise decirte,
y no me dejaste...
Y ahora estas tan lejos
que no sé cómo pedirte,
no sé cómo...

Echo de menos tu risa
iluminar esa cara bonita,
echo de menos la luz
en tus ojos cuando
sensuales, me miran.
Trato de olvidar
los besos, las caricias,
y no lo consigo.

Me despierto cada noche
queriendo estar contigo.
Volver a perderme
en tus brazos,
poder besarte en los labios,
sólo una vez más...
cada día.

Vuelve...